Los pilares son columnas verticales de luz que se pueden observar por encima y debajo del Sol, la Luna o cualquier otro objeto luminoso cuando estas fuentes de luz se encuentran a baja altura. Estos fenómenos de reflexión, junto con las
auroras o los
Círculos parhélicos, dieron en la antigüedad origen a muchas leyendas relacionadas con la religión.
En lugares de clima frío, cuando no hay mucho viento sobre superficie, se forman cristales de hielo en el aire que tienden a adoptar una posición paralela a la superficie del planeta, reflejando hacia la superficie terrestre la luz que les llega de los cuerpos luminosos localizados a baja altura. Este fenómeno produce haces o pilares verticales de luz blanca que se extienden por encima y por debajo de la fuente lumínica.